“Cuando se inventó el telar los tejedores pudieron fabricar en una jornada laboral mucha más tela de la que habían podido hacer a mano, pero sacrificaron parte de su destreza manual, por no hablar de su “sensación” del tejido. Sus dedos, en términos de McLuhan, se adormecieron. De manera similar, los agricultores perdieron parte de su sentido de la tierra cuando comenzaron a arar con rastrillos tirados por tractores mecánicos. El trabajador agrícola industrial de hoy en día, sentado en la cabina de un gigantesco tractor con aire acondicionado, rara vez toca la tierra en absoluto, aunque en un solo día pueda labrar lo que su antecesor, azada en mano, no podría haber roturado en un mes. Al volante de nuestro coche podemos cubrir una distancia mucho mayor de la que recorreríamos a pie, pero perdemos esa intima conexión del caminante con la tierra.” Páginas 252 y 253.
lunes, 25 de abril de 2011
‘Superficiales’ de Nicholas Carr, una visión romántica del pensamiento humano
viernes, 2 de octubre de 2009
EDUCATIVA: Blog del mes en Educared
Este blog ha sido elegido blog del mes de octubre en Educared. Agradezco sinceramente la mención honorífica, especialmente ahora, cuando escribir en un blog se ha convertido para algunos en una actividad de riesgo.
Este tipo de distinciones dan ánimos para continuar, aún sabiendo que los artículos que se publican aquí sólo pueden soportarlos determinadas personalidades de carácter más bien estoico y con cierto gusto por los textos densos y extensos.
Reconozco que mi estilo no es de lectura ágil y tiendo a exponer una sobreabundancia de información, que en más de una ocasión me ha llevado a tener que fragmentar los artículos en varios. Además, algunas veces he podido comprobar que aquello que se entiende por parte de los lectores no es exactamente lo que quería transmitir. Quizás por ello utilizo con mucha frecuencia los mapas conceptuales, en un intento de hacer que mis ideas y concepciones sean visuales más que verbales. La experiencia me ha demostrado que los mapas conceptuales ayudan a crear una estructura lógica sobre lo que se habla mucho más elaborada y precisa.
Os invito a leer la reseña que hay en Educared sobre EDUCATIVA, así como a ver el resto de los blogs mencionados, ninguno de los cuales tiene desperdicio.
jueves, 1 de octubre de 2009
La ignorancia es atrevida (blogs y otras paparruchas)
No puede tratarse de otro modo la noticia aparecida en Aulablog y más tarde en El País, acerca del despido de un profesor por usar el blog como elemento motor de la asignatura. La carta de despido, que puede leerse en Aulablog, dice, además:
La metodología que usted ha utilizado para dar sus clases no se ajusta a los parámetros establecidos por la normativa en vigor.
Sería interesante saber a qué normativa se están refiriendo exactamente, ya que ninguna de ellas condena el uso del blog, sino todo lo contrario, más bien se alienta su uso.
La escuela en cuestión es Orue Eskola, cuya página web ya nos da unas pistas sobre el uso que hacen de las tecnologías de la información y comunicación. De su página no es posible obtener ninguna información útil, más allá de la dirección donde se encuentra, ya que allí sólo podemos ver la clásica publicidad autocomplaciente imperante en tiempos pasados.
En otras ocasiones hemos hablado extensamente sobre la identidad digital de los centros educativos y de como, si ellos no se la crean, se encargarán los demás de hacerlo. Así ha sido exactamente en este caso. Las actividades de la escuela son imposibles de averiguar en Internet, donde fundamentalmente se encuentran referencias a ella que no aportan prácticamente ninguna información sobre su acción educativa real. Parece que la actividad en Internet de alumnos y profesores de este centro es realmente exigua. Sin embargo, la búsqueda de blogs empieza a arrojar numerosos resultados sobre el famoso despido.
Desgraciadamente, para algunos responsables de la educación, las tecnologías digitales no pasan de ser artefactos que se usan como un medio más para atraer clientes (o para no perderlos), pero sin un conocimiento y convencimiento real de la importancia que tienen. La implicación en las TIC no consiste en cargar de aparatos las aulas y disponer de una página web donde uno no sabe muy bien quién está detrás de la escuela y qué es lo que son (además, se anuncia un blog que no funciona). Muy al contrario, la metodología basada en que los alumnos sean capaces de aprender por sí mismos, el enseñarles a crear objetos digitales en solitario, de forma conjunta con otros y en colaboración real con otros, aprender a desenvolverse de forma autónoma a través de la cultura del conocimiento y a ser capaces de estar al día en una disciplina determinada, debería ser el pan nuestro de cada día en los centros educativos.
No obstante, hay quien opta por hacer de ello una imagen de cara al exterior, pero con un interior vacío de contenido. Es más fácil enumerar los cacharros tecnológicos de los que dispone el centro (todos carísimos) antes que prescindir de buena parte de ellos y hacer una educación de calidad, auténtica calidad, no sólo para cubrir el expediente.
Y ¿por qué pasan este tipo de cosas? Sinceramente, creo que por un profundo desconocimiento de la importancia que tiene hoy en día lo digital, de forma que todo lo que está sucediendo en Internet se toma como una moda pasajera, ya que en el fondo se piensa que lo auténtico, lo real, es el profesor hablando en su clase sobre aquello que los alumnos deben aprender y que ya tienen en sus libros (digitales o no).
Al fin y al cabo, todo esto de los blogs y la cooperación entre las personas para la construcción del conocimiento no son más que paparruchas.
Imagen de Mr. Scrooge con licencia CC de: Watts Up With That?
sábado, 4 de abril de 2009
¿Con las TIC se aprende más?
Más de una vez he oído esta pregunta, lanzada muchas veces como un reto por aquellos que no acaban de ver en las TIC más que una moda pasajera o un juego y para los que la educación tradicional es el único modo correcto de enseñar.
Interrogar sobre algo así es similar a preguntar si con airbag en el coche se llega antes al destino, si una lámpara de bajo consumo alumbra más que una tradicional o si una carta llegará mejor a su destinatario según si usamos papel reciclado o no. Las respuestas a estas preguntas podrán ser sí, no o depende, pero todas tienen algo en común con nuestra pregunta sobre las TIC y es que la formulación es incorrecta y no tienen demasiado sentido, más allá del puramente anecdótico.
Cuando hablamos de “aprender más” o de otras expresiones equivalentes como “obtener mejores resultados” o “reducir el fracaso escolar” en realidad ¿qué estamos diciendo exactamente? Los sistemas actuales de evaluación y comprobación del conocimiento de los alumnos de la educación pre-universitaria están basados casi exclusivamente en la resolución de exámenes, que además, son en su inmensa mayoría de tipo memorístico y algorítmico. Así pues, cuando alguien nos pregunta si con las TIC se aprende más, en realidad la mayoría de las veces se está refiriendo de forma inconsciente a si con las TIC se aprueba más y se obtiene una nota mayor en los exámenes.
Tenemos que tener bien claro que no debemos pensar en el sistema evaluativo imperante a día de hoy sino en el verdadero sentido del aprendizaje, es decir, el entendimiento que nos permite resolver problemas y las necesidades surgidas en el desarrollo de nuestra labor. ¿Cuántos de nosotros aprobaríamos los exámenes de la universidad, de bachillerato o de la ESO, incluso cuando las notas en el momento del examen fuesen realmente brillantes? El hecho de no aprobar ahora estos exámenes ¿condiciona realmente nuestra aptitud para desarrollar el trabajo que cada uno tiene en la actualidad? Aprender las cosas de memoria, incluso comprendiéndolas bien en su momento, no asegura lo más mínimo que pasados 10 años seamos capaces de reproducirlas. Sólo la necesidad y la experiencia nos convierte en auténticos conocedores de la materia. Podemos asegurar, sin riesgo a equivocarnos demasiado, que sólo los profesores de matemáticas y determinados profesionales pueden recordar y aplicar correctamente la lista de funciones y sus derivadas, aún cuando la mayoría de nosotros las estudió en algún momento de su proceso educativo.
Así pues, debemos desviar el centro actual de la enseñanza, donde prima la acumulación de datos, hacia un nuevo centro donde se dé mayor importancia a la obtención, comprensión, interpretación y utilización de los mismos. En cierta ocasión preguntaron a Einstein: ¿Cuál es la velocidad del sonido?; a lo que respondió: No lo sé, procuro no cargar mi memoria con datos que puedo encontrar en cualquier manual, ya que el gran valor de la educación no consiste en atiborrarse de datos, sino en preparar al cerebro a pensar por su propia cuenta y así llegar a conocer algo que no figure en los libros (Wikiquote: Albert Einstein). Es necesario disminuir el volumen de datos que el alumno debe aprender, para poder incrementar su capacidad de obtención autónoma de esos mismos datos, de análisis y resolución de problemas por medio de esta información.
No hace falta decir que hasta hace pocos años la información sólo podía conseguirse del profesor y algunos libros, mientras que hoy en día podemos acceder directamente a expertos y a una inmensa cantidad de información de muchas formas distintas. Todo ello gracias al desarrollo de las telecomunicaciones, muy especialmente a través de Internet. Y no, no es una moda pasajera, es una realidad tan importante como la imprenta, la electricidad o el teléfono. Las telecomunicaciones han cambiado la vida del hombre y no podemos permanecer ajenos en el mundo educativo. Así pues, las Tecnologías de la Información y Comunicación inciden de forma directa en el mundo educativo ya que el conocimiento se crea, se comparte y transmite a través de las TIC. Algo deberá cambiar en la educación si han cambiado también los canales de transmisión de la información.
La incorporación de las TIC a la educación es una absoluta necesidad, no un mero adorno para pasar el rato. Los alumnos vivirán en un mundo donde lo digital será fundamental para la vida diaria y su trabajo requerirá de herramientas digitales, la mayoría todavía por inventar. Una persona corriente deberá ser capaz de crear su curriculum vitae on-line, de ponerse en contacto con los profesionales de su campo y mantener un relación continua con ellos, colaborar con otros de forma remota, publicar información cuando le convenga, obtenerla de las fuentes apropiadas cuando lo necesite (no necesariamente de páginas web) o utilizar las nuevas herramientas que surgirán en el desempeño de su trabajo.
De esta forma las TIC se presentan como las herramientas que el alumno debe conocer para poder aplicarlas posteriormente en su vida diaria y profesional, siendo especialmente importante la capacidad de aprender a utilizar las nuevas herramientas y sistemas que continuamente aparecen para dejar lugar a otras al cabo de un tiempo. Del mismo modo las TIC son el medio a través del cual se debe producir el cambio educativo del que se ha hablando antes.
Desgraciadamente el analfabeto digital no es capaz de apreciar con claridad algunos de estos conceptos y, dado que su vida transcurre al margen de las redes de conocimiento y de personas, piensa que todo sigue igual que hace algunos años, de forma que no ve la importancia de las TIC más allá del procesador de texto, las páginas web, el correo electrónico o el programa de gestión que utiliza en su puesto de trabajo.
Actualmente están empezando a surgir dos tipos de profesionales: los que viven interconectados entre ellos y para los cuales el saber y el conocimiento es un fluir que se comparte y del cual se benefician todos y otro grupo formado por los que viven aislados de las redes de conocimiento y, por lo tanto, limitados al espacio físico y geográfico en el que desarrollan su actividad. Para estos últimos el conocimiento y el saber es algo que se acumula y se almacena, esta actitud viene determinada por la dificultad que tienen para poder obtener dicha información, de forma que dan más importancia al dato en sí que a la utilización del dato de forma productiva.
Así pues, ¿con las TIC se aprende más? Indudablemente, porque son el medio a través del cual el conocimiento se crea, fluye y se obtiene. No es posible el auténtico conocimiento si intentamos prescindir de las TIC. Pero si en realidad lo que nos estábamos preguntando es ¿con las TIC los alumnos aprueban más? La respuesta seguirá siendo, con el sistema actual de evaluación: sí, no o depende.
Para terminar, recomiendo vivamente la lectura del artículo de Javier Martínez Aldanondo sobre e-learning y los 7 pecados capitales. Donde habla con mucho acierto sobre los errores más frecuentes en la educación actual.
jueves, 26 de febrero de 2009
Privacidad de menores y servicios de Internet
Vaya por delante que no soy ningún experto en leyes, sino sólo un profesor que utiliza los recursos de la web 2.0 con sus alumnos. A raíz de una conversación en Twitter con @Potachov, @vcuevas y @diegogg sobre la conveniencia de pedir la autorización a los padres para utilizar estos recursos con menores, he estado profundizando un poco en la legislación española sobre el tema.
Mi deseo con este artículo es exponer las conclusiones a las que he llegado, así como recabar opiniones de los profesionales de la educación y de las leyes, en el hipotético caso de que estos últimos lleguen a leer un blog de estas características.
Que los Centros Educativos necesitan el permiso de los padres o tutores legales para colocar fotos en Internet de los alumnos menores de edad, donde sean claramente reconocibles, es algo que desde hace ya un tiempo la mayoría de Centros conoce y es habitual pedirlo. Lo que ya no está tan claro es qué debemos hacer cuando se trata de que el alumno obtenga una cuenta en Google, Wordpress, Twitter o cualquier otro de los infinitos servicios que podemos usar en el ejercicio de nuestra labor docente.
Obtener una cuenta de este tipo supone casi siempre la introducción de ciertos datos de tipo personal (como el nombre, apellidos, edad, etc.) y aceptar unas condiciones de uso del servicio.
El REAL DECRETO 1720/2007, de 21 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de desarrollo de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal, dice en su artículo 13 que habla sobre el Consentimiento para el tratamiento de datos de menores de edad:
Podrá procederse al tratamiento de los datos de los mayores de catorce años con su consentimiento, salvo en aquellos casos en los que la Ley exija para su prestación la asistencia de los titulares de la patria potestad o tutela. En el caso de los menores de catorce años se requerirá el consentimiento de los padres o tutores.
Así pues los datos de los alumnos de 14 o más años pueden ser gestionados por ellos mismos y por lo tanto disponen de potestad para obtener sus propias cuentas y servicios de Internet.
En cuanto a los menores de 14, parece que hay que pedir una autorización a los padres. A no ser que los datos utilizados para el alta sean los del propio centro, por ejemplo. Así, bastaría elegir un nombre de usuario que no revele la identidad del menor, como nombre y apellido se puede poner algo parecido a Alumno 1, Alumno 2, etc. Y para el caso de que se requiera la ciudad, dirección, etc, se podría usar la del propio centro. De este modo no se estaría revelando absolutamente ningún dato privado. Para firmar en blogs, wikis, etc., creo que tampoco habría problema en firmar con el nombre real sin apellido, ya que el nombre por sí solo no permite identificar a la persona concreta ni revela ningún otro dato comprometedor. Firmar como Carlos, Iván, Vanessa o Iria permitiría humanizar un poco más las aportaciones públicas que puedan hacer estos alumnos sin atentar contra su intimidad. Todo esto en el caso de que el servicio que pretendamos utilizar no esté vetado para las edades de nuestros alumnos por el mismo servicio.
Dado que los menores de 14 años no estarían poniendo ningún dato personal que atente contra su privacidad, la aceptación de los términos del servicio sería similar a la aceptación que se hace de forma implícita cuando los alumnos van con su colegio a un museo, parque temático o utilizan cualquier aparato del laboratorio de ciencias. En cualquier caso el alumno estaría usando una herramienta proporcionada por su centro escolar, exactamente igual que cuando maneja el ordenador en clase y para lo cual los padres no han dado ninguna autorización, a pesar de que se trata de un aparato eléctrico y, al menos en teoría, potencialmente peligroso.
Recomendaciones:
- Hasta 1º de ESO incluido, pedir autorización de los padres para usar servicios de Internet que requieren el registro en los mismos, informando de que no se revelarán datos sensibles del alumno, más allá de los habituales como el nombre, por ejemplo.
- En el caso de que no se tenga esta autorización, utilizar nombres de usuario que no desvelen la identidad del menor. El profesor deberá controlar todo el proceso para poder cancelar él mismo la cuenta en caso de que exista algún problema. Incluso puede crear él mismo esas cuentas de usuario con la ventaja de poder reciclarlas de un curso a otro.
- Desde 2º de ESO hasta la mayoría de edad no hace falta ninguna acción especial por parte del centro.
- Asegurarnos de que el servicio que vamos a usar con los alumnos permite el registro de menores de edad. Algunos como Facebook o Ning limitan la edad a mayores de 13, otros requieren tener cumplidos los 18 años.
Y lo más importante, usar el sentido común para darnos cuenta de cuando un determinado servicio está exigiendo datos personales más allá de los límites que estamos dispuestos a tolerar. En este sentido quiero citar el Documento de trabajo 1/08 sobre la protección de datos personales de los niños (Directrices generales y el caso especial de los colegios) del 18 de febrero de 2008, publicado por la Agencia Española de Protección de Datos donde se dice en las conclusiones:
No debería darse nunca el caso de que, por razones de seguridad, los niños se enfrenten a una vigilancia excesiva que reduzca su autonomía. En este contexto, en necesario hallar el equilibrio entre la protección de la intimidad y la intimidad de los niños y su seguridad.
Actualización
Normativa en Catalunya
Las instrucciones para el curso 2008-2009, tanto de los colegios públicos como de los privados, siguen lo dicho más arriba en cuanto a menores y mayores de 14 años en lo referente a los datos privados, pero no así en cuanto a la escritura pública del alumno en blogs y otros sistemas. Dice lo siguiente:
Ús d'imatges d'alumnes, publicació de dades de caràcter personal i material elaboratper l'alumnat
(...) Quant a l’edició en blocs i altres espais web per part de persones menors d’edat, cal la corresponent cessió del dret de comunicació pública expressat per escrit de les persones que n’exerceixen la pàtria potestat, sense que la Llei de propietat intel·lectual admeti cap mena de modulació segons l’edat del menor, ja que l’exercici dels drets vinculats a la propietat intel·lectual no té el caràcter de personalíssim com són els casos dels drets d’imatge o de protecció de dades de caràcter personal. Aquesta cessió s’ha d’efectuar encara que l’autor/a en qüestió no aparegui clarament identificat i comprèn realitzacions com ara el treball de recerca de batxillerat. Per tant, cal informar les famílies de les activitats que es prevegi publicar en línia i obtenir-ne la corresponent autorització signada.
Se explicita claramente que para la publicación no hay ninguna modulación de edades, por lo que todos los menores necesitan la autorización paterna expresa.
Se agradecerán todos los comentarios que ayuden a iluminar este tema.
miércoles, 11 de febrero de 2009
Cuando la innovación caduca
El concepto de innovación educativa varía según el lugar que ocupa cada uno, la formación que tiene y el ambiente que le rodea. Para el profesor que dicta sus clases puede ser una verdadera innovación el uso del vídeo para ilustrar una (o dos) de sus sesiones con los alumnos. Para el padre o la madre que trabajan, la innovación puede estar en clases de repaso pasada la hora habitual del fin de la jornada de sus hijos, porque les permite solucionar los problemas de horario que tienen. Para la Dirección de un centro educativo puede consistir en aumentar el equipamiento tecnológico de las aulas.
El problema está, en que la innovación se suele ver desde perspectivas de beneficio en el lugar que cada uno está ocupando. Así que debemos preguntarnos para qué queremos innovar, o dicho con otras palabras, por qué deseamos aplicar medidas distintas a las utilizadas en la actualidad, sean éstas las que sean.
Pensando en las medidas a aplicar en un centro educativo que desea promover la innovación, un plan de innovación a medio o largo plazo, cerrado, sin visión de futuro y conciencia de los momentos de cambio exponencial y continuo que estamos viviendo, fracasará forzosamente, puesto que en el momento en el que el plan termine la innovación habrá dejado de existir debido al tiempo transcurrido. Será algo totalmente caduco y nos estaremos preguntando por qué hemos gastado todo ese tiempo y dinero en algo que ya ha sido sobrepasado por la sociedad.
La máxima: mientras unos dicen que no es posible, otros ya lo han hecho (desconozco el origen de esta expresión y seguro que he cambiado más de una palabra puesto que lo cito de memoria, pero no el sentido) debe estar presente en lo que hagamos y planifiquemos, porque la realidad es que los cambios se producen de una forma tan rápida que determinadas actividades de innovación se pueden convertir más en una temeridad que en un intento por mejorar. El pretender ir sobre seguro en temas educativos significa no llegar jamás a una educación de calidad ya que siempre iremos unos años por detrás de los demás, además de que la tendencia a perpetuar las estructuras que tan costosas han sido de conseguir todavía lo hará más difícil.
No me refiero a actuar a tontas y a locas, pero sí a considerar un factor de riesgo como parte necesaria de la actividad desarrollada por los centros educativos. No podemos invertir tiempo y dinero en una formación costosa de un determinado software, por ejemplo, porque ese software habrá dejado de existir en un breve plazo de tiempo, ¿cuántos sistemas complejos de gestión no han variado radicalmente, si no es que ya han desaparecido, en los últimos 10 años? Ninguno. Por este motivo huyo de las plataformas educativas que lo dan todo hecho y solucionado, porque la solución de hoy no será, con toda seguridad, la de mañana. Sólo sistemas abiertos y generalistas, junto a una formación que integre lo digital en nuestro saber, serán capaces de darnos la solución a nuestras necesidades.
Y quien habla de software, habla también equipos y materiales comprados con la finalidad de durar muchos años, eso sencillamente no existe. No me parece razonable (es posible que más de uno me lleve la contraria) instalar ordenadores de sobremesa en los pupitres de los alumnos en todo un centro educativo. Sin lugar a dudas los primeros 2 ó 3 años serán la envidia de todos, pero un poco más adelante deberán convivir con la caducidad de su innovación y, salvo que dispongan de un presupuesto ilimitado, tendrá que pasar bastante tiempo hasta que puedan renovar toda la infraestructura existente, en el caso de que todavía tenga sentido mantenerla.
Creo más inteligente asegurar el acceso a los medios digitales de otro modo menos costoso y, sobre todo, no permanente. Con el abaratamiento de los portátiles y la reducción de su tamaño es ahora cuando se empieza a vislumbrar la posibilidad de que cada alumno pueda disponer de uno para las clases, con la posibilidad de una renovación más o menos continua.
¿Quiere decir que no debemos invertir en material o en formación para la educación? En absoluto, se trata de saber que, como decía Heráclito de Éfeso en el siglo VI a.C.: nada permanece excepto el cambio y, por lo tanto, no podemos establecer planes cerrados de innovación que nos lleven a un camino sin salida más adelante. Hay que saber poner las cosas en su sitio, sin pensar que innovar es poner las pizarras digitales en todas las aulas o enseñar a todos los profesores a utilizar Moodle (por poner un par de ejemplos). Sino dar las herramientas y los conocimientos necesarios para que los profesores puedan comprender y utilizar estos medios y todos los que vengan más adelante. Es decir, además de utilizar la pizarra digital y de enseñar a los más interesados Moodle, deberemos poner en las manos del profesor otros conocimientos que les permitan moverse por el mundo digital, para que no piensen que todo se acaba con el sistema que el centro educativo está promoviendo con tanto esfuerzo y gasto y sean capaces de adaptarse a otros diferentes que inevitablemente surgirán. Con esto quiero decir que probablemente deberemos invertir algo menos de tiempo y dinero en sistemas tan concretos (no poniendo todo nuestro énfasis de forma exclusiva en ellos) y dedicar una buena parte a otras actividades más amplias relacionadas con la formación en el mundo digital. El docente debe tener la base suficiente para poder comprender y utilizar otros medios que le puedan interesar a él y para los que no ha recibido formación específica.
Hay que preparar al profesorado para el cambio continuo, para aceptar la caducidad de los medios y métodos actuales, así como de los venideros. Los docentes también deben aprender a aprender, aunque con ellos (nosotros) sea una tarea mucho más ardua que con los niños y adolescentes.
No es posible la innovación, o sea, el cambio para mejorar, si lo que planificamos a nivel de centro conduce a una vía muerta. Apta durante unos pocos años, pero no reutilizable más adelante. No podemos innovar con fecha de caducidad.
lunes, 17 de marzo de 2008
Dispersión docente y calidad en Secundaria
Este artículo sigue la tónica de otros ya publicados sobre la actuación docente de los profesores a pie de aula, donde se intenta optimizar la actuación del día a día en nuestra labor educativa. No soy pedagogo y mi visión de la educación está basada en la experiencia. Lo que expongo aquí no es ninguna teoría pedagógica sino que, como siempre, mi interés está en avanzar haciendo públicos mis pensamientos para que puedan ser corregidos y mejorados.
Uno de los muchos males que pueden aquejar al profesor de secundaria es la dispersión a la hora de impartir sus clases. Especialmente en Centros Educativos con un gran número de alumnos y líneas distintas. Podemos hablar de dos factores que influyen en esto: la disparidad de materias y la de niveles distintos impartidos. Analizaremos brevemente las implicaciones de cada una de estas circunstancias.
La calidad educativa está ligada de forma directa a la innovación y al cambio en la metodología educativa, ya que para la consecución y mantenimiento de la calidad es necesaria la evaluación continua de los resultados, la revisión de la metodología empleada y su rectificación para compensar las deficiencias, es lo que se ha dado en llamar ciclo de mejora continua (del que ya se habló en el artículo Reflexiones sobre la calidad educativa). La innovación es el eje central de todo el proceso, ya sea en en el origen de la actuación educativa, ya durante la mejora en la metodología, como consecuencia de la evaluación. Así pues aquello que dificulta la aplicación de la innovación interrumpe el proceso de mejora y consiguientemente el de la calidad.
Marco docente del profesor
La actuación del profesor frente a sus clases se puede subdividir del siguiente modo:
- En primer lugar están las materias o asignaturas (por ejemplo, matemáticas). Su preparación incluye todo lo necesario para poder impartirlas y es independiente del número de grupos o niveles que se tienen. Podemos situar el número óptimo en una materia, a lo sumo dos.
- En segundo lugar tenemos los niveles de enseñanza. Pueden corresponder a diferentes edades o modalidades dentro de la misma edad (por ejemplo, matemáticas orientadas a las humanidades o a las ciencias). Cada nivel, de un tipo u otro, requiere una preparación específica que supondrá un alto coste laboral, sobre todo si cambia con frecuencia de un año a otro. Su número debe ser reducido pero no de tal modo que un único profesor acapare todas las clases de una misma asignatura, es preferible que en cada una de ellas intervenga más de un profesor que evitará la personalización excesiva de la asignatura. Hay que buscar, por lo tanto, un equilibrio de forma que se dé cabida a más de un profesor sin multiplicar innecesariamente para cada uno de ellos los niveles en los que imparte clases.
- Por último, dentro de cada nivel disponemos de los distintos grupos en los que se imparte la clase. En principio el trabajo desarrollado aquí incluye la adaptación particular a las características propias de cada grupo, así como los trabajos propios de la enseñanza como la evaluación de los alumnos, entre otros.
La siguiente imagen refleja una situación deseable para que un profesor pueda mantener un buen nivel educativo entre sus alumnos:
- Pocas materias diferentes.
- Pocos niveles de la misma materia.
- El número de grupos se supone dependiente de la jornada laboral del profesor o del tipo de materia que enseña, por lo que en principio su relevancia es pequeña al nivel que estamos tratando, ya que estos aspectos no vienen determinados por los propios Centros Educativos (a no ser que a un profesor se le asignen asignaturas de forma parcial, donde sólo imparte alguna de las horas de clase, no entraremos en esta casuística particular).
En una situación de este tipo se hace posible la evaluación de resultados y la consiguiente aplicación de mejoras para corregir los defectos, así como la aplicación de innovaciones educativas que siempre requieren un esfuerzo superior frente a los sistemas ya consolidados.
Proliferación de niveles educativos
Aún cuando se mantenga un número reducido de materias distintas, la proliferación de distintos niveles supone un incremento considerable de la carga docente. En primer lugar, por el esfuerzo suplementario que supone la preparación personal de los distintos niveles. En segundo, por las dificultades que aparecerán para aplicar y controlar de forma apropiada el sistema docente que estamos usando. Ambos aspectos incidirán con toda seguridad de forma negativa en la calidad educativa. Un Centro Educativo que mantenga esta forma de organización educativa verá el rendimiento de sus profesores considerablemente mermado, ya que el esfuerzo requerido por los mismos será bastante considerable, con lo que la atención de los profesores a cada grupo en particular deberá verse forzosamente reducida para poder atender la diversidad de niveles. Tal como se indicó antes hay que conservar el equilibrio entre un número mínimo de niveles y otro mínimo de profesores por asignatura que evite la endogamia educativa.
Varias materias distintas
En ocasiones un mismo profesor imparte varias asignaturas diferentes (por ejemplo, matemáticas, física y química). En estos casos se puede producir un efecto bastante negativo en la docencia. El hecho de que las materias sean distintas implica que la preparación del cuerpo teórico del cual debe partir el profesor deba ser repetido tantas veces como asignaturas distintas se tengan. Si estamos aplicando innovaciones educativas eso puede llevar a la falta de viabilidad de las mismas. Además, esta situación lleva invariablemente a una proliferación de niveles, con lo que además tenemos los inconvenientes vistos en el punto anterior. Debe evitarse a toda costa la asignación de asignaturas distintas de forma generalizada o por sistema en un Centro Educativo.
Un Centro que siguiese por norma esta forma de enseñanza (todos hacen un poco de todo, eso sí, dentro de la idoneidad para impartir clases) dispondría con toda seguridad de un claustro de profesores con tendencia al estrés y con una calidad en su educación que dejaría mucho que desear.
Conclusiones
Como colofón a lo expuesto anteriormente diré que, según mi punto de vista, debe tenerse una sensibilidad especial en la asignación de materias y niveles distintos a la hora de hacer la distribución de clases en los Centros Educativos. Teniendo presente el modo con el que conseguiremos la menor dispersión educativa posible del profesor; favoreciendo la especialización del docente de forma que se haga posible la aplicación de proyectos de mejora y calidad.
viernes, 23 de noviembre de 2007
Los marcianos existen (y algunos son profesores)
El tradicional aislamiento del profesor (él y su clase) se traslada a la red y la ausencia de un auténtico espíritu de colaboración, inconsciente pero real, trae como consecuencia la despreocupación por la sistematización en la creación de contenidos útiles para la comunidad educativa. Es entonces cuando se crean wikis cerrados que únicamente puede editar su autor y que provocan una excesiva multiplicidad de contenidos totalmente innecesaria, cuando se hacen blogs de contenido críptico cuya estructura y dinámica únicamente son capaces de comprender el profesor y sus alumnos o cuando la mezcla de contenidos docentes y de cualquier otro tipo hacen que la información útil quede oculta tras una gran cantidad de "ruido" que dificulta enormemente el aprovechamiento y la idoneidad del recurso por otros, como el blog del profesor donde junto a los ejercicios para los alumnos se comenta la última cena que tuvo con ellos o el viaje de fin de curso.
Recientemente he leído un blog (permitidme que no proporcione la dirección) donde su autor pedía la colaboración de otros docentes en la creación de contenidos educativos, a lo que un ingenuo espontáneo respondía que le interesaba colaborar y que le indicase cómo lo podría hacer. La respuesta no ha podido ser más esclarecedora de lo que el dueño del blog entendía por "colaborar", para ello el sufrido colaborador sólo debería escribir comentarios a lo que el autor fuese escribiendo.
Estamos trasladando la parafernalia accesoria educativa a Internet y queremos seguir siendo los dueños de nuestros recursos y nuestros métodos. Haciendo el símil con el mundo presencial, como mucho admitimos el comentario del colega en la sala de profesores, en el bar del instituto o intercambiamos impresiones por el pasillo. Pero que le prestemos nuestros apuntes personales para que los corrija y amplíe o nos haga un comentario crítico a la forma en la que impartimos la clase ¡eso no! Todavía recuerdo el profesor que escondía sus apuntes (amarillentos) de las miradas de sus compañeros y que no prestaba jamás. Ahora algunos empiezan a dejar que los demás miren sus apuntes (¿no es eso la web 2.0, donde todo es público?) pero seguimos siendo los reyes de nuestros reinos particulares habitados por alumnos.
Hablamos del trabajo cooperativo de los alumnos, de enseñarles a trabajar en grupos con división de tareas porque la tendencia de la sociedad actual es esa, la del trabajo común y la colaboración del grupo. Y lo curioso es que lo decimos con auténtica convicción, como si nosotros mismos no perteneciésemos a esa sociedad y fuésemos marcianos que hemos venido a la Tierra para enseñar a los terrícolas cómo deben vivir. Al mismo tiempo cerramos nuestros wikis, donde hablamos de cómo se colabora y cuales son los métodos para la cooperación, para evitar que alguien nos toque lo que hemos escrito y todo lo que hacemos es un "intercambio de experiencias", útil y constructivo, sin duda, pero permitidme que diga que ESO NO ES. No basta con explicar en nuestro blog lo que hemos hecho y lo bien que nos ha funcionado, por si alguien más nos quiere imitar o participar en un foro relacionado con la educación para ver qué es lo que se cuece, ofrecer nuestra experiencia o aprovechar la de los demás, ni siquiera empaparse con todas las aportaciones de profesores estrella, pedagogos y expertos que transitan por la red. Mientras hablemos de una cosa y hagamos la contraria no estaremos más que cayendo en la weborrea de las que nos habla Fernando Sáez Vacas.
Pere Marquès dice, con relación a las implicaciones educativas de la web 2.0:
Constituye un espacio social horizontal y rico en fuentes de información (red social donde el conocimiento no está cerrado) que supone una alternativa a la jerarquización y unidirecionalidad tradicional de los entornos formativos. Implica nuevos roles para profesores y alumnos orientados al trabajo autónomo y colaborativo, crítico y creativo, la expresión personal, investigar y compartir recursos, crear conocimiento y aprender... Sus fuentes de información (aunque no todas fiables) y canales de comunicación facilitan un aprendizaje más autónomo y permiten una mayor participación en las actividades grupales, que suele aumentar el interés y la motivación de los estudiantes.
Aquí también debemos incluirnos nosotros, no tenemos que verlo y sentirlo sólo como aquello que hay que conseguir de nuestros alumnos, sino en primer lugar de nosotros mismos.
Se hace necesaria la colaboración real de docentes en proyectos comunes de creación conjunta de contenidos que puedan ser llevados a cabo de forma efectiva entre varios. Sin confundir la generación de contenidos con la presentación de resultados. Las ventajas de tal tipo de colaboración son innegables. Cada profesor aporta su propia experiencia y sus diferentes puntos de vista. Recursos dispares, que desconocemos totalmente, se ponen a nuestra disposición gracias al otro. Además, la elaboración de materiales es mucho más rápida por el simple hecho de intervenir varias personas por lo que con mucho menor esfuerzo se consigue mayor eficiencia en el trabajo. También podemos suplir las carencias que tenemos y desprendernos de los parásitos que hemos adquirido con el paso del tiempo a través del ejemplo de otros colegas. Pero, sobre todo, aumenta la calidad de los materiales generados ya que son el fruto de la cooperación entre varias personas.
La elaboración conjunta de conocimiento útil es un imperativo en la sociedad actual, no sólo para nuestros alumnos y una sociedad teórica, que parece no tener nada que ver con nosotros. Profesores de un mismo Centro deben colaborar entre sí, pero entre Centros distintos también.
Me refiero a proyectos concretos (espontáneos o no) donde preparemos nuestras clases, nuestro material didáctico o la metodología que usaremos de una forma directa. La misma que utilizaremos la semana que viene o mañana. Es decir, hablo de colaboración para el día a día por un grupo de profesores unidos por una forma de trabajo similar y unos intereses comunes. Simplemente se trata de abrir nuestros recursos a la participación de otros y empezar a construir el conocimiento, el mismo que deseamos que aprendan nuestros alumnos.
(Foto: LordChernobill)
miércoles, 1 de agosto de 2007
Widgets y gadgets educativos, ¡novedad!
La blogosfera educativa hierve con las novedades en educación: edublogs, wikis, PDIs, vídeos, podcast, presentaciones, organizadores gráficos, webquest... y conceptos más etéreos como web 2.0, colaboración asíncrona, ciudadanía digital o conectivismo. Pero si nos detenemos un momento para pensar en cual fue la última innovación tecnológica introducida de forma generalizada en el aula, probablemente la respuesta sea el bolígrafo. Surgió allá por los años 40, aunque conociendo la trayectoria de nuestro sistema educativo probablemente tardaría, al menos, un par de décadas en generalizarse.
Como mucho disponemos de widgets y gadgets educativos: embellecedores de nuestra actividad, utilidades más o menos simpáticas y curiosas, aptas solamente para profesores motivados que enredan con estas cosas por su cuenta. ¿Te imaginas, por decir algo, al enfermero de compras por las tiendas en busca de nuevos tipos de gasas o materiales para experimentar con las personas a las que atiende? Evidentemente no. Cada actividad tiene sus propias herramientas y aunque ciertamente se pueden buscar novedades, no es por convivir con el desierto tecnológico, tal como pasa en el ámbito educativo.
En ningún sitio sería tan fácil innovar como en el mundo educativo, puesto que la innovación tecnológica es prácticamente inexistente; sin embargo, la experiencia demuestra todo lo contrario. No hay otro sitio más difícil para la innovación que la educación. ¿Por qué? ¿Acaso es un elemento de poder que se mantiene pobre, consciente o inconscientemente, por parte de los gobiernos para que pueda ser manipulado con facilidad? O, como decía antes, ¿la educación tiene una estructura óptima que hace casi imposible su enriquecimiento y mejora? Yo no tengo la respuesta, ¿alguien la tiene?