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miércoles, 11 de febrero de 2009

Cuando la innovación caduca

images (1) El concepto de innovación educativa varía según el lugar que ocupa cada uno, la formación que tiene y el ambiente que le rodea. Para el profesor que dicta sus clases puede ser una verdadera innovación el uso del vídeo para ilustrar una (o dos) de sus sesiones con los alumnos. Para el padre o la madre que trabajan, la innovación puede estar en clases de repaso pasada la hora habitual del fin de la jornada de sus hijos, porque les permite solucionar los problemas de horario que tienen. Para la Dirección de un centro educativo puede consistir en aumentar el equipamiento tecnológico de las aulas.

El problema está, en que la innovación se suele ver desde perspectivas de beneficio en el lugar que cada uno está ocupando. Así que debemos preguntarnos para qué queremos innovar, o dicho con otras palabras, por qué deseamos aplicar medidas distintas a las utilizadas en la actualidad, sean éstas las que sean.

Pensando en las medidas a aplicar en un centro educativo que desea promover la innovación, un plan de innovación a medio o largo plazo, cerrado, sin visión de futuro y conciencia de los momentos de cambio exponencial y continuo que estamos viviendo, fracasará forzosamente, puesto que en el momento en el que el plan termine la innovación habrá dejado de existir debido al tiempo transcurrido. Será algo totalmente caduco y nos estaremos preguntando por qué hemos gastado todo ese tiempo y dinero en algo que ya ha sido sobrepasado por la sociedad.

La máxima: mientras unos dicen que no es posible, otros ya lo han hecho (desconozco el origen de esta expresión y seguro que he cambiado más de una palabra puesto que lo cito de memoria, pero no el sentido) debe estar presente en lo que hagamos y planifiquemos, porque la realidad es que los cambios se producen de una forma tan rápida que determinadas actividades de innovación se pueden convertir más en una temeridad que en un intento por mejorar. El pretender ir sobre seguro en temas educativos significa no llegar jamás a una educación de calidad ya que siempre iremos unos años por detrás de los demás, además de que la tendencia a perpetuar las estructuras que tan costosas han sido de conseguir todavía lo hará más difícil.

No me refiero a actuar a tontas y a locas, pero sí a considerar un factor de riesgo como parte necesaria de la actividad desarrollada por los centros educativos. No podemos invertir tiempo y dinero en una formación costosa de un determinado software, por ejemplo, porque ese software habrá dejado de existir en un breve plazo de tiempo, ¿cuántos sistemas complejos de gestión no han variado radicalmente, si no es que ya han desaparecido, en los últimos 10 años? Ninguno. Por este motivo huyo de las plataformas educativas que lo dan todo hecho y solucionado, porque la solución de hoy no será, con toda seguridad, la de mañana. Sólo sistemas abiertos y generalistas, junto a una formación que integre lo digital en nuestro saber, serán capaces de darnos la solución a nuestras necesidades.

MSV28ENE56 Y quien habla de software, habla también equipos y materiales comprados con la finalidad de durar muchos años, eso sencillamente no existe. No me parece razonable (es posible que más de uno me lleve la contraria) instalar ordenadores de sobremesa en los pupitres de los alumnos en todo un centro educativo. Sin lugar a dudas los primeros 2 ó 3 años serán la envidia de todos, pero un poco más adelante deberán convivir con la caducidad de su innovación y, salvo que dispongan de un presupuesto ilimitado, tendrá que pasar bastante tiempo hasta que puedan renovar toda la infraestructura existente, en el caso de que todavía tenga sentido mantenerla.

Creo más inteligente asegurar el acceso a los medios digitales de otro modo menos costoso y, sobre todo, no permanente. Con el abaratamiento de los portátiles y la reducción de su tamaño es ahora cuando se empieza a vislumbrar la posibilidad de que cada alumno pueda disponer de uno para las clases, con la posibilidad de una renovación más o menos continua.

¿Quiere decir que no debemos invertir en material o en formación para la educación? En absoluto, se trata de saber que, como decía Heráclito de Éfeso en el siglo VI a.C.: nada permanece excepto el cambio y, por lo tanto, no podemos establecer planes cerrados de innovación que nos lleven a un camino sin salida más adelante. Hay que saber poner las cosas en su sitio, sin pensar que innovar es poner las pizarras digitales en todas las aulas o enseñar a todos los profesores a utilizar Moodle (por poner un par de ejemplos). Sino dar las herramientas y los conocimientos necesarios para que los profesores puedan comprender y utilizar estos medios y todos los que vengan más adelante. Es decir, además de utilizar la pizarra digital y de enseñar a los más interesados Moodle, deberemos poner en las manos del profesor otros conocimientos que les permitan moverse por el mundo digital, para que no piensen que todo se acaba con el sistema que el centro educativo está promoviendo con tanto esfuerzo y gasto y sean capaces de adaptarse a otros diferentes que inevitablemente surgirán. Con esto quiero decir que probablemente deberemos invertir algo menos de tiempo y dinero en sistemas tan concretos (no poniendo todo nuestro énfasis de forma exclusiva en ellos) y dedicar una buena parte a otras actividades más amplias relacionadas con la formación en el mundo digital. El docente debe tener la base suficiente para poder comprender y utilizar otros medios que le puedan interesar a él y para los que no ha recibido formación específica.

Hay que preparar al profesorado para el cambio continuo, para aceptar la caducidad de los medios y métodos actuales, así como de los venideros. Los docentes también deben aprender a aprender, aunque con ellos (nosotros) sea una tarea mucho más ardua que con los niños y adolescentes.

No es posible la innovación, o sea, el cambio para mejorar, si lo que planificamos a nivel de centro conduce a una vía muerta. Apta durante unos pocos años, pero no reutilizable más adelante. No podemos innovar con fecha de caducidad.

sábado, 7 de febrero de 2009

Redes sociales e innovación educativa

img Ángel Fidalgo, autor del blog Innovación Educativa, hace unas interesantes reflexiones sobre la innovación y las redes sociales. Siempre leo a mi amigo Ángel con enorme interés y estoy de acuerdo con él en todas sus exposiciones. Estoy seguro de que no se molestará si esta vez le llevo un poco la contraria.

En su artículo pone el ejemplo de que a todos los niños les gusta escribir en la pizarra, pero eso no quiere decir que cuando sean mayores les guste que el profesor les saque para realizar alguna tarea en ella. También pone otro ejemplo donde Bart Simpson (el famoso personaje animado) se niega a quemar sus libros, cuando todos lo hacen a petición del profesor, ya que él "no hace deberes". Más adelante hablaremos de pizarras y Bart Simpson.

Ilustraré las ideas que quiero transmitir con tres ejemplos reales, de los muchos que podría poner.

En uno de los primeros exámenes que realicé este curso, les pedí a mis alumnos que escribiesen su opinión del mismo a través del foro en el grupo que tenemos para esta clase (ahora lo hacen casi cada vez que tenemos un examen). Sorprendentemente varios me pidieron que incrementase el número de preguntas porque así, en caso de tener errores de cálculo, no les afectaba tanto en la nota. Por supuesto les hice caso ya que me pareció muy razonable. Este es un ejemplo de retroalimentación, usando como vehículo la red social, con el cual los alumnos han podido mejorar sus resultados.

Antes de las vacaciones de Navidad una alumna tuvo que operarse de un pie y estuvo sin venir a las clases durante un mes. Un día, por casualidad, nos encontramos en el chat de la red social y me pidió ejercicios de lo que estábamos haciendo en clase para no perder el hilo de la asignatura. A raíz de aquella conversación le mandé un correo a través de la red social, donde le indicaba los puntos del libro que podía consultar, los ejercicios que podía hacer en él y los ejercicios y vídeos que estaban en el foro de discusión del grupo de su clase de la red social para que trabajase durante su convalecencia. Es un ejemplo de comunicación facilitada por la red social, donde la alumna se benefició mejorando sus resultados.

Desde que empecé a usar la red social les pongo en ella todas sus notas, tanto las que tomo durante la clase como las de los exámenes, los días que han faltado a clase (con el porcentaje correspondiente al número de días total de clase) y los días que les he pedido los deberes y no los han hecho:

image

Y si alguien piensa que esto es demasiado trabajo para el profesor, va muy errado. Todo el proceso se hace de forma automática con una hoja de cálculo de Google docs de dos páginas. En la primera es donde yo escribo directamente las notas y anotaciones en la clase o al corregir exámenes y en la segunda se hacen las medias y un resumen para los alumnos, que es lo que ellos ven. Yo me limito a poner una F el día que el alumno no viene, D0 si no trae los deberes, una nota cuando los saco a la pizarra o los llamo para que me enseñen en lo que están trabajando, pero nada más. De todo lo demás se encarga la hoja de cálculo que extrae sus propias conclusiones de lo que yo escribo y se encarga de publicarlo en la red social. Desde luego me lleva mucho menos tiempo que ir apuntando todo en esas libretas analógicas que venden para profesores y de las que nunca he querido saber nada.

Aclarado todo esto, sigamos con el argumento. Desde que uso este sistema de notas ellos las pueden controlar día a día. Por ejemplo, si ese día he sacado un alumno a la pizarra no verá la nota que le he puesto, pero sí podrá comprobar en que medida ha afectado a la media de todas las veces que le puesto alguna. Pues bien, este sistema también ha tenido un efecto sorprendente de forma que en bastantes ocasiones se molestan cuando no les saco a la pizarra y en muchas ocasiones nada más entrar en clase me piden que ellos quieren hacer uno de los ejercicios. En más de una ocasión he pensado que debería poner un aparato de esos para coger turno para salir a la pizarra durante la clase, como en la carnicería. No, no exagero, es exactamente así.

De todas formas esto es variable y hay cursos y alumnos mucho más motivados que otros. No podemos engañarnos, hay alumnos que apenas son receptivos a nada de todo esto e incluso cuando les hablas de la red social te miran y poniendo una entonación autosuficiente y media sonrisa, dicen "yo no me conecto a la red social". Claro que ¿alguien esperaba otra cosa? (por cierto, ayer teníamos un examen y este mismo alumno nada más entrar en clase me dijo: "uno de los ejercicios que has puesto para repasar en la red social no me ha salido", parece que Bart Simpson al final quemó su libro, aunque fue varios episodios más adelante.

Anécdotas aparte, ¿qué se ha conseguido poniendo las notas de los alumnos, junto con otra información, en la red social? Fundamentalmente un mayor conocimiento de la propia marcha del alumno que en muchas ocasiones toma la iniciativa él para mejorar sus resultados haciendo los deberes, evitando la acumulación numérica en la columna "días sin deberes" y saliendo voluntario. Cuando las ausencias superan el 25% automáticamente aparece resaltado en rojo, sé que esto les preocupa bastante a algunos (me han preguntado docenas de veces si esto afectará a su nota final), pero no sé hasta qué punto ha influido en su asistencia o no a las clases y me gustaría pensar que gracias a esto alguno de mis alumnos ha dejado de ausentarse en alguna ocasión.

Algunos pensarán que para todo esto no hace falta la red social, que usan otros sistemas con los que pueden hacer lo mismo. Estoy convencido de ello, pero las redes sociales nos ofrecen tres ventajas que, juntas, no existen en ningún otro sitio:

  • Integración "todo en uno", algo que los que usamos redes sociales nos damos cuenta desde el principio ya que se consigue una interrelación de diferentes ámbitos docentes y no docentes que no se obtienen con otros medios. Es lo que J. Carlos López-Ardao ha llamado Red social triangular.
  • Es un mecanismo muy potente, eficiente y sencillo para la comunicación entre alumnos, profesores y ambos entre sí. Hasta que no se lleva un tiempo utilizando la red uno no se hace consciente de lo fácil que puede llegar a ser ponerse en contacto con nuestra clase y nuestros alumnos en particular.
  • Herramientas para integrar nuestras clases. Son herramientas poco especializadas y generalistas, pero estoy convencido de que esto será la clave de su éxito, además, la red permite referenciar cualquier otro sistema más complejo. Como zoólogo de formación sé que en los seres vivos las vías evolutivas altamente especializadas no sobreviven a cambios importantes de su medio y que sólo las especies generalistas son capaces de adaptarse de forma realmente eficiente ante los cambios.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Los marcianos existen (y algunos son profesores)

El tradicional aislamiento del profesor (él y su clase) se traslada a la red y la ausencia de un auténtico espíritu de colaboración, inconsciente pero real, trae como consecuencia la despreocupación por la sistematización en la creación de contenidos útiles para la comunidad educativa. Es entonces cuando se crean wikis cerrados que únicamente puede editar su autor y que provocan una excesiva multiplicidad de contenidos totalmente innecesaria, cuando se hacen blogs de contenido críptico cuya estructura y dinámica únicamente son capaces de comprender el profesor y sus alumnos o cuando la mezcla de contenidos docentes y de cualquier otro tipo hacen que la información útil quede oculta tras una gran cantidad de "ruido" que dificulta enormemente el aprovechamiento y la idoneidad del recurso por otros, como el blog del profesor donde junto a los ejercicios para los alumnos se comenta la última cena que tuvo con ellos o el viaje de fin de curso.

Recientemente he leído un blog (permitidme que no proporcione la dirección) donde su autor pedía la colaboración de otros docentes en la creación de contenidos educativos, a lo que un ingenuo espontáneo respondía que le interesaba colaborar y que le indicase cómo lo podría hacer. La respuesta no ha podido ser más esclarecedora de lo que el dueño del blog entendía por "colaborar", para ello el sufrido colaborador sólo debería escribir comentarios a lo que el autor fuese escribiendo.

Estamos trasladando la parafernalia accesoria educativa a Internet y queremos seguir siendo los dueños de nuestros recursos y nuestros métodos. Haciendo el símil con el mundo presencial, como mucho admitimos el comentario del colega en la sala de profesores, en el bar del instituto o intercambiamos impresiones por el pasillo. Pero que le prestemos nuestros apuntes personales para que los corrija y amplíe o nos haga un comentario crítico a la forma en la que impartimos la clase ¡eso no! Todavía recuerdo el profesor que escondía sus apuntes (amarillentos) de las miradas de sus compañeros y que no prestaba jamás. Ahora algunos empiezan a dejar que los demás miren sus apuntes (¿no es eso la web 2.0, donde todo es público?) pero seguimos siendo los reyes de nuestros reinos particulares habitados por alumnos.

Hablamos del trabajo cooperativo de los alumnos, de enseñarles a trabajar en grupos con división de tareas porque la tendencia de la sociedad actual es esa, la del trabajo común y la colaboración del grupo. Y lo curioso es que lo decimos con auténtica convicción, como si nosotros mismos no perteneciésemos a esa sociedad y fuésemos marcianos que hemos venido a la Tierra para enseñar a los terrícolas cómo deben vivir. Al mismo tiempo cerramos nuestros wikis, donde hablamos de cómo se colabora y cuales son los métodos para la cooperación, para evitar que alguien nos toque lo que hemos escrito y todo lo que hacemos es un "intercambio de experiencias", útil y constructivo, sin duda, pero permitidme que diga que ESO NO ES. No basta con explicar en nuestro blog lo que hemos hecho y lo bien que nos ha funcionado, por si alguien más nos quiere imitar o participar en un foro relacionado con la educación para ver qué es lo que se cuece, ofrecer nuestra experiencia o aprovechar la de los demás, ni siquiera empaparse con todas las aportaciones de profesores estrella, pedagogos y expertos que transitan por la red. Mientras hablemos de una cosa y hagamos la contraria no estaremos más que cayendo en la weborrea de las que nos habla Fernando Sáez Vacas.

Pere Marquès dice, con relación a las implicaciones educativas de la web 2.0:

  • Constituye un espacio social horizontal y rico en fuentes de información (red social donde el conocimiento no está cerrado) que supone una alternativa a la jerarquización y unidirecionalidad tradicional de los entornos formativos. Implica nuevos roles para profesores y alumnos orientados al trabajo autónomo y colaborativo, crítico y creativo, la expresión personal, investigar y compartir recursos, crear conocimiento y aprender...
  • Sus fuentes de información (aunque no todas fiables) y canales de comunicación facilitan un aprendizaje más autónomo y permiten una mayor participación en las actividades grupales, que suele aumentar el interés y la motivación de los estudiantes.
  • Aquí también debemos incluirnos nosotros, no tenemos que verlo y sentirlo sólo como aquello que hay que conseguir de nuestros alumnos, sino en primer lugar de nosotros mismos.

    Se hace necesaria la colaboración real de docentes en proyectos comunes de creación conjunta de contenidos que puedan ser llevados a cabo de forma efectiva entre varios. Sin confundir la generación de contenidos con la presentación de resultados. Las ventajas de tal tipo de colaboración son innegables. Cada profesor aporta su propia experiencia y sus diferentes puntos de vista. Recursos dispares, que desconocemos totalmente, se ponen a nuestra disposición gracias al otro. Además, la elaboración de materiales es mucho más rápida por el simple hecho de intervenir varias personas por lo que con mucho menor esfuerzo se consigue mayor eficiencia en el trabajo. También podemos suplir las carencias que tenemos y desprendernos de los parásitos que hemos adquirido con el paso del tiempo a través del ejemplo de otros colegas. Pero, sobre todo, aumenta la calidad de los materiales generados ya que son el fruto de la cooperación entre varias personas.

    La elaboración conjunta de conocimiento útil es un imperativo en la sociedad actual, no sólo para nuestros alumnos y una sociedad teórica, que parece no tener nada que ver con nosotros. Profesores de un mismo Centro deben colaborar entre sí, pero entre Centros distintos también.

    Me refiero a proyectos concretos (espontáneos o no) donde preparemos nuestras clases, nuestro material didáctico o la metodología que usaremos de una forma directa. La misma que utilizaremos la semana que viene o mañana. Es decir, hablo de colaboración para el día a día por un grupo de profesores unidos por una forma de trabajo similar y unos intereses comunes. Simplemente se trata de abrir nuestros recursos a la participación de otros y empezar a construir el conocimiento, el mismo que deseamos que aprendan nuestros alumnos.

    (Foto: LordChernobill)

    miércoles, 1 de agosto de 2007

    Widgets y gadgets educativos, ¡novedad!

    La blogosfera educativa hierve con las novedades en educación: edublogs, wikis, PDIs, vídeos, podcast, presentaciones, organizadores gráficos, webquest... y conceptos más etéreos como web 2.0, colaboración asíncrona, ciudadanía digital o conectivismo. Pero si nos detenemos un momento para pensar en cual fue la última innovación tecnológica introducida de forma generalizada en el aula, probablemente la respuesta sea el bolígrafo. Surgió allá por los años 40, aunque conociendo la trayectoria de nuestro sistema educativo probablemente tardaría, al menos, un par de décadas en generalizarse.


    Difícilmente encontraremos otra actividad humana donde los cambios tecnológicos sean tan absolutamente inexistentes como en el ámbito educativo. Cocina, construcción, agricultura, sanidad, transportes o limpieza, por citar algunos ejemplos aunque sirve cualquier otro, se han visto involucrados plenamente en algún tipo de revolución tecnológica. Todos excepto uno, la educación. ¿Qué sucede exactamente? ¿El sistema educativo tradicional es idóneo y no necesita de más cambios? Todo parece indicar que no, sin embargo parece que estamos evolutivamente estancados, como algunas especies vivas fósiles que apenas han sufrido cambios en unos cuantos millones de años, así está la educación en nuestros días, siguiendo con las mismas herramientas y casi los mismos métodos de hace 100, 200 y más años. No es posible que una actividad tan importante como es la transmisión de cultura esté anclada en el pasado, pero así es en la mayoría de los casos.


    Como mucho disponemos de widgets y gadgets educativos: embellecedores de nuestra actividad, utilidades más o menos simpáticas y curiosas, aptas solamente para profesores motivados que enredan con estas cosas por su cuenta. ¿Te imaginas, por decir algo, al enfermero de compras por las tiendas en busca de nuevos tipos de gasas o materiales para experimentar con las personas a las que atiende? Evidentemente no. Cada actividad tiene sus propias herramientas y aunque ciertamente se pueden buscar novedades, no es por convivir con el desierto tecnológico, tal como pasa en el ámbito educativo.



    Sin embargo, el educador debe buscarse la vida y utilizar herramientas accesorias que son, casi sin excepción, externas a la actividad educativa establecida. Internet, webquest, blogs, wikis, sistemas de colaboración grupal, incluso hasta el ordenador, salvo meritorias excepciones, no forman parte del aula sino que siempre son recursos y actividades añadidas a nuestra añeja clase de tiza y pupitre. No existen herramientas para la educación claramente consolidadas e institucionalizadas más allá del libro de texto, los apuntes y la pizarra. Así pues dependiendo de la pericia de cada profesor se usarán unas u otras herramientas (widgets y gadgets) más o menos útiles en la educación.


    En ningún sitio sería tan fácil innovar como en el mundo educativo, puesto que la innovación tecnológica es prácticamente inexistente; sin embargo, la experiencia demuestra todo lo contrario. No hay otro sitio más difícil para la innovación que la educación. ¿Por qué? ¿Acaso es un elemento de poder que se mantiene pobre, consciente o inconscientemente, por parte de los gobiernos para que pueda ser manipulado con facilidad? O, como decía antes, ¿la educación tiene una estructura óptima que hace casi imposible su enriquecimiento y mejora? Yo no tengo la respuesta, ¿alguien la tiene?


    viernes, 27 de julio de 2007

    Educación 2.0

    La educación 2.0 tiene como centro el mismo concepto que la web 2.0: el trabajo colaborativo y la creación de conocimiento social, todo ello con una fuerte componente de altruismo y de democratización. El aula es un medio idóneo para el concepto 2.0 puesto que en sí es una pequeña sociedad formada por los profesores y los propios alumnos. Es pues un lugar apto para el trabajo conjunto y de ayuda mutua. Además, el uso de herramientas de interacción abiertas hace que sea posible la intervención de personas totalmente ajenas al mecanismo educativo en sentido estricto, por lo que se puede ver enriquecida notablemente de cara a los alumnos y al propio profesor. Esto último era, hasta ahora, algo totalmente desconocido y seguramente es un factor temido por más de uno que puede ver peligrar su intimidad docente.

    El constante cambio en la ciencia y la tecnología hace necesario formar a los futuros trabajadores para incorporarlos a la cultura del aprendizaje a lo largo de toda su vida profesional (Life long learning). Muchos de los conocimientos adquiridos durante una época o etapa por el alumno dejarán de ser útiles pasados unos pocos años, por este motivo se hace necesaria una formación continua que el alumno debe aprender a gestionar por sí mismo. Los conocimientos requeridos en el mundo laboral ya no son por más tiempo estáticos y apenas invariables. Se hace urgente enseñar al alumno a estar en continuo aprendizaje y a valerse por sí mismo para saber aprovechar el caudal inagotable de los conocimientos nuevos en cualquier actividad. No es un "reciclarse", es un aprendizaje que no termina nunca. Más importante que saber las respuestas a las preguntas es saber formular las preguntas para poder obtener la información que es útil en cada contexto.


    Metas en la educación 2.0

    Los alumnos deben adquirir las competencias necesarias para saber enfrentarse al mundo digital y globalizado que caracteriza la sociedad actual y, todavía más, la de un futuro próximo.

    Adquirir competencias tecnológicas para:
    • Gestionar el propio conocimiento, marcar los propios objetivos y manejar los procesos y el contenido de lo que se aprende.
    • Tener pensamiento creativo, construir conocimiento y desarrollar productos innovadores y originales.
    • Comunicarse y colaborar con otros para ser parte activa en la generación de nuevo conocimiento.
    • Investigar, evaluar y seleccionar las fuentes de información, planificar estrategias para la investigación, procesar los datos y generar resultados.
    • Aplicación del pensamiento crítico para resolver problemas, planificar proyectos, investigaciones y llevarlos a cabo.
    • Usar la tecnología de forma eficiente y productiva. Saber utilizar los recursos apropiados ante las necesidades planteadas.

    Fuentes consultadas:
    ¿Qué opinas?

    lunes, 9 de julio de 2007

    ¿Qué es Educativa?

    Educativa pretende ser una reflexión personal sobre la calidad y la innovación en la educación secundaria, tomando como centro, aunque no de forma exclusiva, las tecnologías de la información y comunicación.
    Los conocimientos que cada uno posee sobre un tema determinado se ven enriquecidos cuando se cuenta con la participación de otras personas, porque aportan enfoques e ideas distintos que permiten ampliar enormemente los límites que cada uno tenemos por nuestra forma particular de pensar. Por este motivo decidí empezar a publicar lo que durante un tiempo elaboraba para mi uso particular, que no era más que investigación y autoformación sobre los temas que me más me interesaban.
    Del mismo modo que personalmente me enriquezco con las aportaciones externas deseo que otros puedan aprovecharse, en la medida que sea posible, de las mías propias. Estoy plenamente convencido de que esta continua retroalimentación es la mejor forma de crear conocimiento útil y de calidad.

    Juan José de Haro