sábado, 30 de marzo de 2019

Fórmulas matemáticas en eXeLearning, potenciado con MathJax

eXeLearning es una herramienta de autor de software libre que nos permite crear nuestros propios recursos educativos. Además de poder poner texto, imágenes o vídeo, tiene una gran cantidad de posibilidades como la creación de tests, actividades de rellenar huecos, juego del ahorcado, preguntas selección múltiple, verdadero o falso, etc. Además dispone de un buen conjunto de utilidades para definir términos, mostrar ventanas emergentes con información, insertar páginas externas y un largo etcétera que hace de eXe una herramienta imprescindible para el que crea sus propios materiales de calidad.

En el aspecto matemático, sin embargo, no está provisto de un conjunto de herramientas que permitan el uso intensivo de fórmulas y ecuaciones. Aunque el editor permite la realización de fórmulas, su uso es muy rígido y prácticamente se limita a escribir una fórmula por línea, lo que hace imposible una explicación o razonamiento matemático o físico tal como debería ser.

No obstante, el motor de visualización de fórmulas de MathJax (un proyecto dependiente de diversas universidades y organismos de matemáticas) ha creado un sistema para que cualquier web pueda mostrar fórmulas matemáticas por complejas que sean. Para ello uno de los sistemas que utiliza es \(LaTeX\). Es un sistema de composición de documentos de gran calidad y que tiene un gran capacidad para la creación de fórmulas matemáticas. MathJax lo que hace es dar soporte a los comandos de \(LaTeX\) para que puedan verse a través de Internet.

Así pues he creado un documento con eXeLearning (o simplemente eXe) donde se explica como añadir MathJax y cómo crear las fórmulas, desde las más sencillas, hasta otras que ya no lo son tanto. El documento se llama Fórmulas matemáticas en eXeLearning, potenciado con MathJax.

Puede accederse al documento pulsando sobre la imagen

La creación de recursos de calidad lleva implícito el disponer del control de aquello que creamos con nuestro esfuerzo. Con eXe se trabaja siempre en un documento local que tenemos en nuestro ordenador (otra cosa es si lo queremos guardar en la nube, es decir, en el ordenador de un desconocido) pero independientemente de los lugares a los que subamos nuestro material, el hecho de poseerlo físicamente nos asegura que cuando el sistema de turno cierre, se haga de pago o cambien las condiciones, no nos tengamos que bajar lo que con tanto trabajo hicimos en formatos extraños y que nunca son el original con el que los creamos. Por fortuna eXe permite hacer la exportación de datos en varios formatos, algunos específicamente de tipo educativo, de forma que podemos hacer público nuestro trabajo sin demasiado esfuerzo, pero al mismo tiempo conservamos siempre el original.

El docente que no posee los datos que él mismo genera no tiene tampoco el control de los mismos y el trabajo realizado puede acabar siendo una ilusión. Recordemos el tiempo invertido en Wikispaces, un servicio que hace ya un tiempo que dejó de existir. El formato con el que se trabajaba era absolutamente inútil cuando uno se lo bajaba a su ordenador, el tiempo requerido para ordenar y clarificarlo hubiese sido excesivo, la realidad es que todo aquel trabajo se evaporó y ya no existe. Ciertamente no hay nada seguro y menos en Internet, pero lo que ni siquiera tenemos en nuestro poder es lo más volátil entre lo efímero.

Espero que los docentes se animen a crear con eXeLearning y entrar en el mundo de lo abierto, es de lo más gratificante que tenemos.

domingo, 3 de febrero de 2019

Ética en el mundo digital

Del mismo modo que en los últimos tiempos se habla de el comercio justo, donde el ciudadano de a pie intenta comprar productos que haya sido obtenidos de una forma éticamente sostenible en lo económico, social y ambiental de forma que, voluntariamente, comprador y vendedor llegan a un acuerdo favorable a ambas partes, en Internet podemos hablar también del mismo concepto en relación con los servicios que utilizamos. Esto nos lleva al concepto de Internet Justo.

Ética en lo digital e Internet Justo


El concepto de Internet Justo supone que Internet es un bien común, entendido como algo de lo que se benefician todos los ciudadanos, que debe ser accesible para todos y no debe estar en manos de particulares o gobiernos que lo dirijan o manipulen para sus propios fines. En el Internet Justo todos aquellos que lo usan se benefician, estableciendo acuerdos voluntarios y mutuamente provechosos entre sus diferentes partes, sin que terceros salgan perjudicados.

Así pues, este concepto de Internet Justo nos lleva a proteger aquello que lo preserva como bien común y a rechazar los usos egoístas y que perjudican a parte de sus usuarios. Para poder llevar a cabo este concepto de Internet hace falta una ética personal. La ética que nos guía en la Red es aquella que nos lleva a preservar su viabilidad, tanto en el aspecto económico, como el social, como en el personal. No sería ético, ya que atenta contra otros ciudadanos digitales, reenviar mensajes falsos sabiendo que lo son, por ejemplo. Tampoco lo sería descargar un libro de forma gratuita si su autor todavía conserva los derechos, aunque podamos hacerlo y nadie nos vaya a decir nada.

Busom, en su artículo Prolegómenos para una ética digital, nombra 5 deberes a los que lleva la ética digital de los que destacamos 4 de ellos:
  1. Deber de transparencia: La opacidad va en contra de una ética digital. Lo que ocurre en la red debe ser registrado y se debe luchar contra todo fraude.
  2. Deber de ecuanimidad: se busca un equilibrio en la red que evite los monopolios y control de las minorías poderosas sobre el uso y acceso de la información.
  3. Deber de participación: se promueve la participación activa y se vela por el buen comportamiento en la sociedad digital.
  4. Deber de protección: la salud, la higiene y la seguridad en la red corresponden a una responsabilidad colectiva
Una de las características del mundo digital es que, a diferencia del mundo real, muchas de las cosas que hacemos son totalmente invisibles para los demás y aunque, al menos en teoría, todo es rastreable, la realidad es que para mucha gente Internet no es más que un gran territorio sin ley, donde todo es posible.

Si entramos en un supermercado y nos llevamos sin pagar un litro de leche, lo más normal es que nos paren a la salida y nos pidan explicaciones.  Si entramos en Internet y nos descargamos una película sin pagar, lo más normal es que nadie nos diga nada ni nos pidan explicaciones. Esto es lo que hace que aquí, más que en otra parte, sea necesaria una ética de la conducta. La viabilidad de la sociedad digital depende directamente del buen comportamiento de sus ciudadanos, los ciudadanos digitales.

Para que Internet sea realmente justo y un bien común sostenible, es imprescindible la ética en todo lo que concierne a nuestra relación con la Red.

La falta de ética


Aunque aspectos como las descargas ilícitas, el no respetar los derechos de autor, el acoso, la suplantación de identidad o los fraudes tienen una relación indiscutible con la ética (la personal, sobre todo) y quizás sean las primeras cosas que se nos vienen a la cabeza al hablar de falta de ética, ahora queremos llamar la atención sobre grandes empresas o instituciones cuya ética dudosa nos puede afectar.

Traficantes de datos


Aunque no es el único caso, uno de los más famosos es el de Facebook. Esta empresa compartió datos con empresas como Amazon o Netflix, entre otras 150, que podían acceder a información que los usuarios no habían autorizado para ser usada fuera de Facebook, aunque no se sabe con seguridad parece que a cambio la red social adquiría más usuarios. Para más información: Facebook compartió datos sensibles de sus usuarios con más de 150 grandes empresas.

Además, los datos de todo aquello que se escribe de forma pública en las redes sociales como Twitter, Facebook o Instagram (especialmente la primera, donde casi todas las cuentas son públicas) pueden ser leídos legalmente por empresas dedicadas a la minería de datos y, aunque suele haber restricciones en el número de datos que se extraen o el alcance de las búsquedas, la realidad es que de este modo se consigue una nutrida cantidad de datos personales.

Rastreo de la actividad


Muchas empresas tienen fragmentos de código en páginas web ajenas a su propio servicio que recopilan información sobre nosotros, de forma que pueden rastrear nuestra actividad a través de Internet. En el artículo Online Tracking: A 1-million-site Measurement and Analysis se analiza con detalle, sobre un millón de páginas, las empresas que realizan este rastreo (tracking) y han elaborado el siguiente gráfico:

Donde el rastreo Google destaca por estar presente en el 75% de las páginas de todo Internet, seguida a distancia por Facebook, Twitter y Amazon. Hay extensiones que bloquean el tracking y además nos informan de las empresas que lo usan a medida que navegamos. Aquí podemos ver el resultado proporcionado por la extensión DuckDuckGo Privacy Essentials:
:
Puede verse que aunque estas estadísticas son particulares de un usuario concreto durante algunos días de navegación, no están demasiado alejadas de las citadas por el artículo. Además, la presencia de Google es todavía superior. Google proporciona numerosos servicios para los desarrolladores de páginas web, entre los que se incluyen las estadísticas de visita al sitio con todo tipo de información detallada de sus visitantes (cómo llegaron a una página particular, qué busqueda hicieron, de qué página venían, en qué página abandonaron el sitio, etc.) es normal entonces que sus servicios sean requeridos por muchos creadores de páginas. Eso sí, a costa de que toda nuestra actividad queda reflejada en los servidores de Google.

¿Esta actividad es legal? Sin duda lo es. ¿Pero, es ético? Este es un buen debate para llevar a cabo con nuestros alumnos.

Persecuciones étnicas


En 2017 la mayoría budista persiguió, violó, mató y provocó un éxodo de 700.000 personas de la minoría rohingya que tuvo que huir de su país natal, Birmania, a Bangladesh. En el artículo de El País, titulado El ‘mea culpa’ de Facebook, podemos leer:
Siempre incómodos para la mayoría budista, su pesadilla comenzó el 25 de agosto de 2017, cuando se inició una ofensiva contra ellos en la que tuvo un papel muy destacado, según BSR, la división de propaganda del Ejército birmano. A través de diferentes cuentas de Facebook lanzó una campaña de bulos y falsedades sobre los rohingyas que prendió rápidamente y provocó una ola de intimidaciones, agresiones, casas abrasadas y asesinatos que los obligaron a emprender el éxodo hacia Bangladés. Allí permanecen aún 720.000 desplazados, en el mayor campo de refugiados del mundo.
Aunque Facebook no es el causante de este genocidio, sin embargo, tiene una responsabilidad directa, ya que, tal como ellos mismos reconocen, su reacción fue lenta y totalmente insuficiente para parar el desastre. El gran poder y los altos beneficios que ostentan algunas empresas hace que su prioridad no sea ni la seguridad, ni las personas, sino el obtener más ganancias. Sólo cuando el escándalo es inevitable aparece la reacción.

Redes sociales para cambiar ideas políticas


Se ha constatado en más de una ocasión la existencia de falsos perfiles en las redes sociales formados por bots (programas que imitan los humanos) que cuando llega el momento de actuar reenvían los mensajes favorables a la idea que se pretende transmitir (por ejemplo, que determinado candidato electoral es corrupto o noticias falsas denigrantes sobre el mismo) y también los generan nuevos. Los usuarios ven como estos mensajes aparecen (especialmente en Twitter y Facebook) por todas partes, lo que da la falsa impresión de que pertenecen a la opinión pública y aquellos que rodean el usuario, eso hace que aquellos que están en contra de estas ideas muchas veces callan por sentirse en minoría. Así de este modo se potencian unos mensajes y se acallan otros. En el artículo de ABC Las redes sociales como arma política: mucho más que Trump puede verse un ejemplo de esta técnica.

No acaba aquí


Pero la lista de actitudes carentes de toda ética no acaba aquí, podríamos seguir con el caso de Apple, en el que las baterías hacían ir cada vez más lentos los iPhone. O el espionaje global al que el gobierno de Estados Unidos junto Australia, Canadá y Reino Unido, estaban sometiendo a la población de sus propios países, sin respetar la privacidad ni los derechos de nadie.

¿Qué podemos hacer?



Lógicamente la mayoría de lo que se acaba de exponer está fuera de nuestro círculo de decisión y de influencia, de forma que no podemos modificar su status directamente. Sin embargo será una buena práctica conocer y usar otros sistemas aparte de los que ya utilizamos, no debemos circunscribirnos a un único servicio porque nos volvemos dependientes de él.

Podemos tomar decisiones que nos permitan mantener la exigencia de una ética en nuestros actos, especialmente en lo que afecte al deber de ecuanimidad del que ya hablamos antes y que es el que nos trae aquí. Está en nuestras manos decidir qué servicios vamos a usar y cuáles no y si transigimos con ciertas actitudes o simplemente hay algunas que no las aceptamos, por lo que dejamos de usar ese servicio.

Para el buscador Google existe una buena alternativa, que no guarda en ningún lado lo que buscamos, ni rastrea nuestro recorrido por Internet, nos referimos a DuckDuckGo un buscador que no almacena información privada. Además su extensión, DuckDuckGo Privacy Essentialsbloquea los rastreadores lo que lo hace especialmente útil. Para el resto de servicios podemos leer: ¿Se puede vivir sin Google? Alternativas con mayor privacidad.

Aunque no hemos hablado de WhatsApp, pertenece a Facebook ya que lo compró en 2016 por 22.000 millones de dólares y, por lo tanto, participa de sus mismas políticas. Una alternativa que está perfectamente a la altura y que lo supera en más de una funcionalidad es Telegram. Una programa de mensajería cada vez más usado ya que presenta ventajas con respecto a WhatsApp, una de ellas, que además tiene implicaciones educativas, es que no es necesario ceder el número de teléfono con las otras personas para utilizar Telegram, basta con tener un nombre de usuario.

Los sistemas operativos para ordenador están controlados por Microsoft y Apple ya que la mayoría de los usuarios utiliza Windows, de Mircrosoft, o macOS, de Apple. Afortunadamente existe una alternativa que no deja nada que desear a estos dos sistemas operativos y son las diferentes distribuciones de Linux. Con docenas de sistemas operativos para escoger seguro que hay uno que se adapta a las necesidades particulares de uno. Ubuntu es probablemente el mejor para empezar. Un acercamiento ético a la informática, conduce siempre a Linux, donde no es necesario piratear o comprar programas para poder usarlos ya que se basan en el concepto de software libre, lejos de un uso exclusivamente mercantilista.

Afortunadamente Internet sigue siendo un lugar donde podemos ejercer nuestra libertad de elección, algo que debemos hacer si no queremos caer de pleno en los brazos de las empresas que negocian con nuestros datos.


Podemos trabajar estos temas con los alumnos, aquí hay algunas ideas
  • Escoger alguno de los dilemas éticos que se pueden plantear en Internet o de los deberes y organizar un debate o un estudio de profundización.
  • Fomentar el concepto de Internet Justo exigiendo a los alumnos el respeto de la propiedad intelectual y los productos que no son gratuitos en Internet.
  • Fomentar la enseñanza y el uso de programas alternativos a los más usados.
  • Realizar un trabajo donde los alumnos elaboren listados de alternativas a los programas más usados.


Para saber más
BUSOM, R. (2015). Prolegómenos para una ética digital. Digital Responsability

BALLADARES, J. (2017). Una ética digital para las nuevas generaciones digitalesRevista PUCE.

sábado, 15 de diciembre de 2018

En respuesta a: Hay indicios de espiritualidad más allá del Homo sapiens

Este artículo nace como respuesta (demasiado larga para ser incluida en la sección de comentarios) al artículo de Federico Gómez publicado en Tendencias 21: Hay indicios de espiritualidad más allá del Homo sapiens sobre la presencia de espiritualidad y protoreligión en los animales, algo que no creo que exista.

Respuesta:

Creo que se confunde lo que es espiritualidad con otras características que se consideran típicamente humanas como darse a los otros, sacrificarse o amar, por ejemplo.

Sin embargo la espiritualidad no es exactamente eso. Igualmente la definición de protoreligión dada en el artículo me parece tremendamente ambigua y confusa y no necesitaré acudir a una definición más concreta y clara de la que se da a entender en el escrito para aclarar que conductas, que sin lugar a dudas, el autor considera signos de una protoreligión como el altruismo, el sacrificio por los otros, el amor, el odio o la venganza, están perfectamente documentados desde hace ya tiempo por la sociobiología y la etología en el mundo animal.

¿Qué mayor servicio puede proporcionar un hombre o una mujer que dedicar su vida entera a la comunidad en la que vive, renunciando incluso a tener pareja y descendencia para dedicar su vida enteramente a los demás?  Sin embargo, esta misma conducta la encontramos en los insectos sociales como hormigas, abejas y termitas, donde la mayoría de la colonia no trabaja para sí misma, sino para su comunidad, sin reproducirse y dedicando su vida entera a los demás y donde una hormiga soldado, por ejemplo, no dudará en morir defendiendo a los suyos.

Como este hay muchos más ejemplos. La cuestión está en que lo que nos hace humanos no son estas características, que son comunes a muchos animales sobre la Tierra, sino precisamente la capacidad de comprenderlas y transmitirlas.

Ningún animal es capaz de comprender lo que le sucede, así como las causas de lo que le rodea, al menos no con la profundidad con la que lo hacemos los hombres. Ninguno es capaz de explicar a su descendencia lo que aprendió sobre el mundo durante su propia vida, cosa que es la base de la civilización humana.

Esta capacidad de comprender y de transmitir conocimientos complejos sobre el funcionamiento de las cosas se vio en la necesidad de rellenar lagunas que se escapaban a su comprensión, como la muerte, el sol, las estrellas, las estaciones, el nacimiento de una nueva vida, las desgracias, el sufrimiento. Ahí creo yo que nace la espiritualidad, cuando una inteligencia más desarrollada que cualquier otra y evolucionada para buscar causas y efectos tiene que explicar sucesos que escapan totalmente a su comprensión. Probablemente la espiritualidad y la religiosidad tengan una fuerte componente evolutiva, como adaptación para poder explicar, como un mecanismo adaptativo más, un mundo donde nuestra mente no puede captar y explicar todo.

En cuanto a los neandertales, se sabe que se han hibridado con el Homo sapiens ya que tenemos un 2% de sus genes (puede consultarse este artículo sobre el tema: Hibridación entre neandertales y humanos modernos. Estado de la cuestión).

 Aunque el concepto de lo que es una especie es resbaladizo y en ocasiones contradictorio o casi inaplicable (como pasa con muchas bacterias) en general se considera que dos especies son distintas cuando, en condiciones naturales, no se reproducen, cosa que evidentemente sí ha sucedido entre neandertales y sapiens. Esto significaría que los neandertales son de nuestra misma especie y por lo tanto no es raro que tengan ya el inicio de lo que es nuestra religiosidad. Evidentemente eran ya inteligentes.

En definitiva, no creo que exista ninguna protoreligiosidad ni espiritualidad en los animales ya que carecen de la inteligencia suficiente para articular la más mínima idea abstracta sobre el tema y mucho menos de transmitirlo a sus semejantes o sus propios hijos. Incluso aunque una madre elefante se quede días junto a su hijo muerto. El amor materno-filial llega a límites insospechados también entre organismos nada sospechosos de tener una elevada inteligencia como la araña Stegodyphus lineatus cuyas madres se dejan comer por los hijos como sacrificio personal (sublime si hablásemos de seres humanos) para que su descendencia pueda sobrevivir en ausencia de alimento (véase el artículo: Matrifagia, el sacrificio supremo de una araña aterciopelada).

domingo, 9 de septiembre de 2018

Herramientas y Servicios TIC Abiertos Para Educación

Logo de Herramientas y Servicios
TIC Abiertos Para Educación
Recientemente he publicado un trabajo en Internet sobre Herramientas y servicios TIC para Educación.

Empezó, como muchas de las cosas que he hecho, como una lista de herramientas que eran útiles para mi, pero finalmente ha "degenerado" en un listado muy exhaustivo de herramientas en abierto. Consta de una catalogación muy extensa y detallada que permite navegar por una gran cantidad de temas o categorías, lo que hace relativamente sencillo encontrar aquello que se desea.

Uno de los objetivos que me propuse fue no incluir herramientas que a la hora de la verdad no sirviesen para nada. Hay muchas herramientas excelentes que sólo pueden usarse de verdad pagando por ellas. Lógicamente un docente utiliza muchas herramientas a lo largo del año y quizás pueda pagar una o dos, pero partía de la base de que su uso tenía que ser gratuito y los resultados aceptables (hay muchas herramientas en las que con su versión gratuita se obtienen muy buenos resultados). Si quieres ver alguna de las herramientas que empecé incluyendo pero acabé retirando, puedes usar el buscador para encontrar la etiqueta trastero, allí es donde ha acabado más de una, aunque no muchas, ya que de entrada a la mayoría no las he llegado a poner en ningún momento.

En estos momentos hay más de 300 herramientas distribuidas en unas 100 categorías. No es que haya 3 herramientas por categoría, sino que cada herramienta (salvo alguna excepción) está incluida en más de una ya que la mayoría de las herramientas permiten su inclusión en más de un tema.

La parte fuerte es la encabezada con el título 2. Herramientas por tipo, ya que allí es donde se encuentran todas. La sección 3, Técnicas de enseñanza, es un intento de selección de algunas herramientas utilizadas en alguna de las metodologías más utilizadas últimamente. Esta sección ni es exhaustiva, en cuanto a las herramientas que podemos utilizar, ni completa en cuanto a las metodologías listadas, únicamente es un acercamiento para aquellos que intentan por primera vez a estas técnicas y se completará con el paso del tiempo.

La sección de Materias  (Áreas de conocimiento y REA) está en una fase excesivamente inicial, por lo incompleta que es, y también se irá completando.

Para navegar utiliza el buscador o despliega los menús pulsando sobre el símbolo: >

Espero que este trabajo sea realmente útil y ayude a los que buscan herramientas específicas para sus clases. Para cualquier adición o comentario he abierto un foro de discusión específico o bien a través de un mensaje aquí mismo.

domingo, 10 de junio de 2018

Introducción a la programación con Julia 1.0


Introducción a la programación con Julia
está disponible en Amazon
Os presento el penúltimo libro que he publicado sobre programación (del último dedicado a la programación estadística con R hablaré en los próximos días): Introducción  a la programación con Julia (el índice puede consultarse aquí).

Desde que, por casualidad, empece a probar el lenguaje Julia hace ya algo más de un año, me cautivó por su facilidad de uso. Desde entonces utilizo asiduamente la consola de Julia para todo tipo de operaciones con matrices y para dibujos rápidos de gráficas, aunque lógicamente es un lenguaje de propósito general con infinidad de usos de todo tipo.

Julia (https://julialang.org) es un lenguaje de programación, orientado a las aplicaciones científicas que surge ante la necesidad de disponer de un lenguaje de alto nivel y rápido para el cálculo numérico, técnico y científico. Una de las características de Julia es su alto rendimiento que lo aproximan al de lenguajes compilados como C. Otro de sus aspecto interesantes es que la comunidad de desarrolladores de Julia elabora una gran cantidad de paquetes externos que continuamente amplían sus capacidades.

Julia comenzó a ser desarrollado en 2009 por cuatro científicos informáticos que se habían propuesto crear un lenguaje de alto nivel y rápido; Jeff Bezanson, Stefan Karpinski, Viral B. Shah y Alan Edelman. En 2012 lanzaron el sitio web de Julia y desde entonces se ha creado una comunidad de usuarios y desarrolladores a su alrededor.

Es un lenguaje multiplataforma de forma que puede ejecutarse en Linux, Windows y macOS. Dispone de un compilador en tiempo de ejecución, JIT (Just In Time compiler), lo cual significa que los programas se compilan (se traducen a un lenguaje que los ordenadores pueden entender y ejecutar) en el momento en que se utiliza, a diferencia de otros programas, como C. Julia está diseñado para el cálculo en paralelo y en la nube, dispone de una terminal interactiva de texto, llamada REPL, donde se pueden obtener directamente los resultados a medida que son tecleados.

Una de sus características destacable es que es software libre y puede ser descargado de su página web de forma gratuita. Además, Julia plantea similitudes con otros lenguajes ya establecidos hace tiempo como R (lenguaje de programación estadística, véase la entrada en este mismo blog: Introducción a la programación con R), Python o MATLAB, entre otros. De Julia se puede afirmar que tiene la facilidad de uso de Python y la velocidad de C. Efectivamente, Julia es un lenguaje de programación que no requiere un esfuerzo excesivo para conocerlo, a diferencia de R, por ejemplo, en el que cuesta más conseguir un buen nivel de conocimientos. Julia es relativamente sencillo, lo que hace que la curva de aprendizaje sea similar a la de Python, uno de los programas más usados actualmente por la comunidad científica, debido precisamente a su simplicidad. En 2016 entró en la lista de los 50 lenguajes de programación más usados y en la actualidad continúa ascendiendo en la clasificación. A pesar de ser un lenguaje de programación muy nuevo, con sólo 6 años de existencia, se perfila como uno de los que más crecerán y se utilizarán en un futuro cercano.

Este es el aspecto que tiene este lenguaje, aquí en concreto está programada la solución de una ecuación de segundo grado donde se preguntan los parámetros a, b y c a través del teclado:

function ec2(a, b, c)

  x1 = (-b + sqrt(b^2 - 4 * a * c)) / (2* a)
  x2 = (-b - sqrt(b^2 - 4 * a * c)) / (2* a)
  x = [x1, x2]  return x
end

function main()

  print("a = ")
  a = parse(Float64, readline())
  print("b = ")
  b = parse(Float64, readline())
  print("c = ")
  c = parse(Float64, readline())
  x = ec2(a, b, c)
  println("x1 = ", x[1], "\nx2 =", x[2])
end


main()



Y como ejemplo de lo compacto que puede llegar a ser este lenguaje, la siguiente línea de código devuelve true (verdadero) si x es un número primo o false (falso) si no lo es.
esprimo(x) = x <= 1? false : !in(0, x .% (2:sqrt(x)))